México enfrenta importantes desafíos dentro de la educación ya que los abismos que desde la educación básica se forman representan barreras para ingresar a niveles educativos superiores, reduciendo significativamente la matrícula y originando desigualdades dentro del contexto social. Hoy por hoy deben asumirse los desafíos sobredimensionados que tienen efectos en la educación y en sus políticas y que muestran  la competitividad  y sus efectos más que en la equidad, ya que los contenidos y prácticas pedagógicas, la disminución de soberanías nacionales y educacionales, el debilitamiento de la docencia, la falta de interés de los alumnos y el escaso valor que se le da a la identidad cultural  forman parte del escenario de nuestras reformas educativas actuales. 

 

 

   

  Atender la demanda educativa en nuestro país requiere adoptar perspectivas políticas que asuman tareas indispensables según lo expone Rivero (1999, p-89), y que se describen a continuación:

 ▪ Asegurar recursos suficientes para la atención integral de la primera infancia y para la existencia de una educación inicial (preescolar) y básica obligatoria de buena calidad semejante para todos los niños y jóvenes del país.

 ▪ Determinar las prioridades educativas a través de mecanismos democráticos de discusión. Los consensos y pactos por la educación son escenarios deseables, pero todo pacto educativo debería formar parte de un pacto social mayor que comprometa a todo el espectro de la clase política nacional.

 ▪ Promover una gestión con ciertos niveles de autonomía en los establecimientos y programas a su cargo, traspasando responsabilidades técnicas y garantizando a todos los alumnos un currículo básico obligatorio.

 ▪ Propiciar el diseño y la operación de mecanismos que permitan evaluar resultados en la concreción de aprendizajes efectivos.

 ▪ alentar políticas integrales que posibiliten un magisterio profesionalmente competente, con salarios adecuados, evaluaciones periódicas y una carrera pública que incentive los mejores desempeños y sancione los deficitarios.

▪ Reconocer y apoyar iniciativas de padres de familia y de la sociedad civil en materia educativa.

 ▪ Promover proyectos de legislación y de cooperación a través de los cuales se incentiven apoyos al financiamiento educativo por parte de entes empresariales nacionales y de organismos de cooperación bilateral a de financiamiento internacional, garantizando que sus órganos centrales puedan ser la contrapartida idónea de los acuerdos de cooperación que se alcancen sobre esos proyectos.

 ▪ Tomar previsiones estratégicas para considerar elementos de institucionalidad política multinacional. La idea de estados multinacionales tiene como ejemplos concretos: los acuerdos para educación a distancia entre países, el acceso a portales educativos nacionales e internacionales o la acreditación de títulos considerando convenios internacionales (RIVERO, 1999, en Globalización, educación y pobreza en América Latina. p-89).

   Sin duda se debe invertir más en la educación del país y conseguir una cobertura total y atender a las necesidades del sistema formal.